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Bogotanos están altamente expuestos a riesgos de la contaminación auditiva

El ruido generado por el tráfico en la capital está muy por encima de los niveles recomendados por la OMS.

Redacción Gestarsalud

La contaminación auditiva es una realidad de muchas ciudades capitales y es un problema de salud pública del que se debe hablar en fechas como este 3 de marzo, cuando se celebra el día mundial de la audición.

En coincidencia con esta jornada, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentó el reporte ‘Fronteras 2022: cuestiones emergentes de preocupación ambiental’, en el que se evidencia que la contaminación auditiva es uno de los principales riesgos ambientales para la salud de los seres humanos al punto de considerarse una carga para la salud pública.

La contaminación auditiva impacta la salud humana con efectos cardiovasculares y metabólicos; deterioro cognitivo; efectos sobre el sueño; deficiencia auditiva y tinnitus; resultados adversos del nacimiento; y calidad de vida, salud mental y bienestar.

El reporte recopila estudios de afectación en distintas ciudades del planeta, entre ellas Bogotá, y muestra que en la capital de Colombia los niveles de ruido causados por el tráfico vehicular están por encima de lo recomendado por las guías de 2018 de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De acuerdo con esas pautas, el ruido máximo recomendado para el tráfico y áreas comerciales debería ser de 53 decibeles (dB) en el día y de 45 en la noche. Por encima de esos niveles hay un alto riesgo de sufrir consecuencias de salud.

Sin embargo, la información disponible para Bogotá está en un rango de 70 a 83 dB, comparable con los niveles que se generan desde una aspiradora (70 dB) a una cortadora de césped o una moto pasando (90 dB). El dato de la capital colombiana fue aportado por el estudio ‘Desafíos y políticas de ruido ambiental en países de bajos y medianos ingresos’ (2021), publicado en ‘South Florida Journal of Health’.

Los niveles de ruido presentados para Bogotá están en rangos similares a los registrados en El Cairo (77-88 dB); Abuja, en Nigeria (73-84 dB); Ahvaz, en Irán (69-84 dB); Jaipur, en India (75-84 dB); Hong Kong (69-89 dB); y Kuala Lumpur (75-85 dB).

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Consecuencias cardiovasculares y mentales

Según la ONU, los efectos adversos del ruido en la salud pública son múltiples ya que abarcan un amplio espectro de resultados, que van desde la angustia leve y temporal hasta el deterioro físico grave y crónico.

El informe advierte que hay evidencia creciente de que la exposición al ruido del tráfico es un factor de riesgo para el desarrollo de trastornos cardiovasculares y metabólicos como presión arterial elevada, hipertensión arterial, enfermedad coronaria y diabetes. De hecho, se estima que en Europa la exposición a largo plazo al ruido ambiental contribuye a 48.000 nuevos casos de cardiopatía isquémica y causa 12.000 muertes prematuras cada año.

Se explica que la sensibilidad de un individuo al ruido se considera un rasgo relativamente estable y en parte genético, independiente del nivel de exposición. Sin embargo, puede manifestarse con un mayor grado de vigilancia y reactividad fisiológica a los sonidos. Es por esto que una alta sensibilidad al ruido puede exacerbar las respuestas de estrés y puede estar asociada con problemas de salud de los seres humanos.

Por ejemplo, dos estudios a largo plazo de Toronto (Canadá), que duraron 15 años, encontraron que la exposición al ruido del tráfico elevaba los riesgos de infarto agudo de miocardio e insuficiencia cardíaca congestiva y aumentaba la incidencia de diabetes mellitus en un 8 por ciento y la hipertensión en un 2 por ciento.

Y en ese sentido, las personas mayores, las mujeres embarazadas y los trabajadores por turnos se encuentran entre los que corren el riesgo de sufrir trastornos del sueño inducidos por el ruido.

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Más efectos

El informe destaca que el tráfico y otros ruidos urbanos no solo afectan el bienestar humano, sino que también perturban y ponen en peligro la supervivencia de especies cruciales para el entorno. Según un estudio del coro del amanecer de los gorriones de collar rufo, que viven en los parques públicos de la ciudad de Bogotá, estas aves cambiaron su comportamiento de canto en previsión de la hora pico de la mañana y comenzaron a cantar más temprano.

Recordemos que la comunicación acústica es vital para muchas especies animales, pues se utilizan en una variedad de contextos de comunicación, incluida la defensa del territorio, la advertencia de peligro, la localización o atracción de una pareja y el cuidado de la descendencia.

Y si bien los sonidos abruptos e impredecibles pueden ser percibidos como una amenaza por los animales, las perturbaciones acústicas crónicas, como el ruido del tráfico, pueden interferir con la comunicación acústica y alterar el comportamiento de una variedad de especies.

Recomendaciones de la OMS

Para lograr un paisaje sonoro deseable, la ONU recomienda varias soluciones, dentro de estas, entornos vegetales en espacios urbanos ya que son capaces de absorber la energía acústica, difundir el ruido y reducir la amplificación.

Así, una solución propuesta es ubicar hileras de árboles detrás de las barreras acústicas tradicionales de las carreteras, o capas de vegetación en paredes acústicas rígidas, lo que puede lograr reducir los niveles de ruido hasta en 12 dB.

Por otro lado, los cinturones de árboles, los arbustos, las paredes verdes y los techos verdes tienen efectos visuales positivos además de ayudar a amplificar los sonidos naturales al atraer la vida silvestre urbana.

Esto sin olvidar que los sonidos naturales pueden señalar un ambiente seguro, reducir la ansiedad y ofrecer recuperación mental, mientras que la falta de sonido natural puede provocar un estado más alerta y vigilante, especialmente para aquellos de grupos vulnerables.

Así mismo, las superficies de asfalto poroso pueden reducir la emisión de ruido de los autos que van a velocidades altas.

La OMS también recomienda hacer barreras acústicas cerca de la fuente o el receptor de ruido, tanto con materiales tradicionales como con materiales fabricados con elementos reciclados como el plástico y los neumáticos de los automóviles, que también han resultado eficaces.

Finalmente, explican que las barreras acústicas a lo largo de carreteras con elementos como bermas de tierra, gaviones y el uso de materiales de aislamiento acústico y características arquitectónicas en los edificios pueden romper la cadena de propagación del ruido.

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