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Embarazo adolescente, flagelo que golpea más duro a niñas de zonas dispersas

Un reporte del Dane y de la Organización Panamericana de la Salud mostró la situación de esta problemática en el país.

Redacción Gestarsalud

En todo el 2020, con el comienzo de la pandemia de fondo, 4.268 niñas de 10 a 14 años y 109.823 adolescentes entre 15 y 19 años se convirtieron en madres en Colombia, según documenta un informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Este reporte, denominado ‘Nacimientos en niños y adolescentes en Colombia’, buscaba, justamente, caracterizar algunas situaciones sobre las niñas y mujeres adolescentes que han sido madres y el impacto que esta vivencia tiene en sus vidas y en la salud del recién nacido.

Las cifras totales para el 2020 representan, en otras palabras, que en Colombia 2,2 niñas de cada mil entre 10 y 14 años y 54 de cada mil adolescentes entre 15 y 19 años se convirtieron en madres.

Vale decir, en todo caso, que el país viene avanzando en la reducción de este fenómeno que, como explican el Dane y la OPS, está relacionado con el bajo nivel de escolaridad, la deserción escolar, el desconocimiento de servicios de salud sexual y reproductiva y métodos de anticoncepción, así como también la falta de acceso a programas de educación integral para la sexualidad, los matrimonios infantiles y uniones tempranas.

En el 2015, la tasa de fecundidad infantil en las niñas de 10 a 14 años estaba en 3,1 por cada mil, es decir, ha caído casi un punto en cinco años; y en adolescentes de 15 a 19 años estaba en 66,1, lo que significa una reducción de 12 puntos.

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Y si bien este comportamiento de disminución se ha visto en casi todos los departamentos, la tendencia no se ve reflejada en algunas regiones de zonas dispersas, que, por el contrario, han aumentado sus tasas de fecundidad en las menores de edad entre el 2015 y el 2020.

Por ejemplo, en el rango de edad de 10 a 14 años, en Chocó la tasa de fecundidad por cada mil niñas permaneció en 3,7, siendo una de las seis más altas del país en ese periodo de tiempo, y en Nariño subió de 2,7 a 2,8.

Vale anotar que las tasas más altas de fecundidad infantil en este grupo de edad se registraron en el 2020 en Guaviare (4,8), Guainía (4,7), Arauca (4,5), Caquetá (4,4) y Vichada (4).

En el rango de 15 a 19 años, Magdalena (88,8 nacimientos por cada mil adolescentes en estas edades), La Guajira (88,4), Cesar (81,6), Guainía (77,5) y Caquetá (75,3) fueron los departamentos con las mayores tasas de fecundidad.

Llama la atención que en La Guajira, Guainía y Vichada la tasa de nacimientos en jóvenes de 15 a 19 años se incrementó desde el 2015 en 13, 4 y 9 puntos, respectivamente.

Bogotá, mientras tanto, es la región con la menor tasa en esta edad (30,7 en el 2020).

“Es importante destacar que estos análisis son relevantes pues tal y como se observó los comportamientos son heterogéneos de manera que dependen de los determinantes sociales y de las características específicas”, resalta el informe.

En ese sentido, el documento evidencia que mientras en las cabeceras municipales el número de nacimientos en menores de edad desciende sostenidamente, en centros poblados y rurales dispersos este indicador creció 80 por ciento para las niñas entre 10 y 14 años y 38,5 por ciento para las adolescentes de 15 a 19 años.

“El embarazo de niñas y adolescentes es un asunto de salud pública y de derechos humanos. Por consiguiente, es indispensable monitorear la situación de embarazo en niñas y adolescentes, con el fin de identificar cambios en el perfil epidemiológico del país, visibilizar el impacto de la pandemia por covid-19 e identificar los territorios con las mayores brechas, afectación de determinantes sociales y características de acceso a los servicios”, concluyen los autores.

Otros datos

El reporte del Dane y la OPS indica que este fenómeno afecta principalmente a niñas y adolescentes que están o habían estado casada o unidas; en su gran mayoría el nacimiento registrado es su único embarazo hasta el momento, sin embargo, hay algunos casos en que han tenido dos, tres o más embarazos, y el nivel educativo predominante de estas madres es básica primaria y básica secundaria.

Al comparar las características del embarazo y del nacido vivo se observa que, a menor edad de la madre, se presentan concentraciones de menor peso al nacer en el nacido vivo, menor número de controles prenatales y menores promedios de gestación.

En cuanto a las características del padre se observa que para 2020 en el 49 por ciento de los nacimientos en niñas de 10 a 14 años el padre tenía entre 15 y 19 años, mientras que el 2 por ciento coincide el grupo de edad de la madre.

De igual manera, en el 22,6 por ciento de los nacimientos en adolescentes de 15 a 19 años, el grupo de edad de la madre coincide con el del padre; en el 46,8 por ciento el padre tenía entre 20 y 24 años; y en 10,9 por ciento de los casos el padre tenía 30 o más años.

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