Opinión

Las Tasajeras del Régimen Subsidiado

Por 12 julio 2020 Sin comentarios
Elisa Torrenegra, directora ejecutiva de Gestarsalud

“Qué triste que nos tengamos que encontrar en los sepelios, o que solo nos reunamos por la enfermedad de uno de nosotros”, nos dijo un familiar en una ocasión cuando nos reuníamos a darle apoyo emocional a un miembro de la familia que queremos mucho y a quien le acababan de diagnosticar una enfermedad catastrófica.

Por: Elisa Torrenegra, directora de Gestarsalud

Pero eso no solo ocurre en las familias, a veces nos damos cuenta de algunas realidades solo en los desastres. Somos parte de una sociedad que tiene todas las clases sociales: hay a quienes llamados ricos, acomodados, pobres, personas en miseria, en indigencia, en situación de desplazamiento- solo por mencionar algunos- pero todos somos parte de una sola sociedad, todos somos un nosotros,  todos somos Colombia, con sus grandísimos desequilibrios e inequidades. Como le leí a mi hijo en uno de sus artículos “Todos somos parte de un colectivo, en el que a todos nos va, de la manera en que a la sociedad entera le vaya. No hay ellos ni nosotros. Somos todos”.

Estas desigualdades se manifiestan tanto en las estructuras- como que aun en 2020 tenemos poblaciones sin agua potable, alcantarillado, recolección de basura, y con casos de desnutrición tanto o más que Haití o África. Niños y adultos que se acuestan sin comer, que pasan otro y otro día con hambre.  Esas son realidades no de los ‘pobres’, son realidades de nuestra sociedad, de la que hacemos parte todos. Y que duro es que como familias nos reencontramos por noticias no tan buenas, y evidenciemos las realidades de poblaciones como ‘Tasajera, un pueblo olvidado" como lo tituló El Tiempo o con “La miseria eterna de Tasajera”, de El Heraldo o con “La bomba social detrás de la explosión”, de Revista Semana cuando ocurre una tragedia como la del reciente lunes 6 de Julio.

Pero miles de micro tragedias, aun desconocidas por la mayoría, viven los habitantes de Tasajera y de muchas poblaciones de nuestra querida y olvidada Colombia. ¿Qué pasará cuando pasen los 15 días promedio en los que los medios ya tengan otras prioridades? ¿Qué habrá cambiado en Tasajera? ¿Cuántas Tasajera más habremos evidenciado?

Las ‘Tasajeras’ son las poblaciones que con sus necesidades de sobrevivencia, dadas las paupérrimas condiciones en las que habitan, sin servicios básicos, con sus esporádicos y escasos ingresos, su escolaridad menos que básica y unas viviendas improvisadas con tablas, sacos, zinc, de 20 metros cuadrados compartida con cinco personas más, atiende nuestro Régimen Subsidiado en Salud.

Ese régimen, que obligadamente debe enviar usuarios y recursos a la red pública hospitalaria, a la que se le giran mensualmente dineros para atender a los usuarios en los niveles básicos, pero que al mismo tiempo espera que los usuarios lleguen en busca de los servicios en un modelo de prestación intramuros. Que obliga a los usuarios a desplazarse y que les pone a escoger entre comer o pagar el trasporte para ir en buscar una atención. La consecuencia; los dineros que se giran a esa red pública en la gran mayoría de ocasiones no se reflejan en atenciones a esta población, dándose el acceso a los servicios de salud en momentos bastante avanzados de la enfermedad, atenciones cada vez más tardías e inefectivas y, por supuesto, más costosas en vidas y en dinero para el sistema de salud.

Por todo ello, en medio de tanto dolor, gracias a las tragedias visibilizamos realidades de nuestra sociedad. Dentro de las tragedias, la pandemia es una de ellas en muchos de los hogares colombianos, especialmente, en los del régimen subsidiado, para quienes salir es subsistir en la informalidad y el ‘rebusque’, en los que para muchos, sobre todo para aquellos que habitan en las poblaciones a orillas de las vías principales, la forma de subsistir es vivir de lo que les de la vía. Es muy fácil censurar comportamientos agresivos y oportunistas, pero mas allá de la censura debemos avanzar en un propósito claro por resolver las condiciones estructurales en las que vive casi la mitad de nuestro país.

Estas condiciones, en épocas de Covid-19, para las EPS que operan el Régimen Subsidiado significa mandar mensajes y recomendaciones que sabemos van a tener ninguna o muy poca aplicación. Mensajes como el distanciamiento social, cuando en 20 metros cuadrados comen y duermen tres y hasta cuatro personas por cama; el lavado frecuente de manos con agua y jabón cuando no hay agua potable en sus viviendas, queda bastante fuera de la efectividad. El Covid-19 nos está enseñando que son más efectivos los servicios cuando se busca a las personas en sus ámbitos de vida, que no importan las naturalezas jurídicas y que no importan los contrato. Que lo importante es el servicio que efectivamente se presta y que evidencian resultados.

Son muchas poblaciones en Colombia en condiciones similares a Tasajera, ubicadas en todas las regiones del país, en todos los departamentos, en todos los municipios y en las mismas ciudades donde vivimos.

Creo que las autoridades locales y departamentales deben revisar esos ‘conglomerados’ e iniciar un plan estructurado para resolver las paupérrimas condiciones estructurales que existen en sus territorios, que permita a estos seres humanos, en las tres generaciones que conviven hoy en ellos, percibir un cambio real de sus condiciones de salud y bienestar. Esto también nos lo esta confirmando el Covid-19: la salud y el bienestar dependen de las condiciones ambientales y comportamentales. El sistema de salud debe tener la capacidad de sus prestadores lista para atender a las personas cuando esas condiciones de vida nos hagan perder el equilibrio entre salud y enfermedad.

Complementando ello, una muy buena coordinación de las redes y auditoria de los servicios por parte de las EPS, unos entes territoriales comprometidos en resolver en toda su jurisdicción las debilidades estructurales que determinan la vida, salud y bienestar de TODOS, y unos usuarios comprometidos, en la medida de sus posibilidades, con un autocuidado, un buen estilo de vida y una corresponsabilidad por ellos mismos y por los demás. Todo ello hará que nuestro país en el retorno a la normalidad sea mucho más justo, productivo y equitativo, y que entendamos que esta es una sociedad que NO debe continuar luchando por individualidades, sino por un bienestar común, porque no hay ellos y nosotros, somos todos.

De parte de las EPS asociadas a Gestarsalud, les damos las gracias a todos los prestadores, que sin barreras y ningún tipo de exigencias, abrieron sus puertas y atendieron a los afectados por la tragedia de Tasajera, otra gran enseñanza de una calamidad. El actuar coordinado y armónico es la clave, ojalá no fuera solo en tragedia sino siempre.

¡Gracias a todos!

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