Opinión

Especial 2020: en adelante el sistema se debe desbordar de estrategias para atender al paciente desde el punto de vista preventivo

Por 24 diciembre 2020 enero 13th, 2021 Sin comentarios
Foto: pacocol.org

Sin duda, el Covid-19 le ha dejado una gran lección al país. La unión, la colaboración y la incondicionalidad han sido tres de las grandes virtudes que Colombia, en toda su extensión, ha demostrado ser en momentos de dificultad. Carlos Eduardo Jurado, director ejecutivo de la Cámara Sectorial de Salud de la Asociación Nacional de Empresarios (ANDI) ha sido testigo de este trabajo, que de manera mancomunada han hecho los distintos sectores del nacionales.

Carlos Eduardo Jurado, director ejecutivo de la Cámara Sectorial de Salud de la ANDI

Desde su despacho ha evidenciado, en primera persona, la forma cómo sectores que parecen alejados de la salud han sumado aportes para superar las situaciones puntuales dejadas por el nuevo coronavirus. En entrevista con Gestarsalud.com nos contó cómo durante las primeras semanas de confinamiento el Instituto Nacional de Salud superó una de sus primeras crisis: no había equipos suficientes para procesar pruebas diagnósticas de Covid-19. Hubo, además, desabastecimiento de tapabocas y de hisopos para la toma de las muestras.

“Durante la primera fase de preparación para atender la pandemia, no sabíamos cómo abordar el tema. Lo primero que recuerdo es un chat que puse en el correo de la ANDI, con mis colegas, y empecé a tener respuestas de otros sectores totalmente diferentes. Hubo respuestas de la industria textil, de la industria de alimentos procesados de animales, de los petroquímicos. Unos me decían que podían conseguir la gelatina bobina que se utiliza para lograr el medio de transporte viral. Otros se ofrecían a conseguir el transporte para que las pruebas llegaran a todas partes. Hubo sectores que colaboraron en la fabricación de tapabocas más cómodos para tierra caliente”.

Para Jurado, la pandemia del Covid-19 ha dejado tantos problemas como soluciones en el país. Asegura que la primera fase de encierro social obedeció a esa necesidad que tenía el sistema de salud de crecer y robustecerse para poder atender los momentos críticos que se aproximaban. La cantidad de Unidades de Cuidados Intensivos que hay en la actualidad es un logro que se obtuvo durante este tiempo de confinamiento.

En este momento, mientras se mitigaban los riesgos de contagio, el personal de salud comenzó a plantear alternativas de soluciones para mejorar las condiciones de salud de los pacientes y definir los criterios para tratar la nueva enfermedad. “Empezamos a ver que el paciente mejoraba su condición de salud, no estaba supeditado a entrar obligatoriamente en UCI y empezábamos a abordar la enfermedad de manera institucional”.

Foto cortesía: Pexels.com

La parte más compleja, asegura, ha sido organizar a la sociedad. Este es uno de los retos que quedan hacia adelante: cómo empezar a convivir con algo que está aquí para quedarse entre nosotros. En este orden de ideas resulta necesario mantener los esquemas de telemedicina y servicios domiciliarios.

“La pandemia nos ha ayudado a hacer una gestión del riesgo diferente. La población empezó a tomar conciencia de su salud, sus decisiones influyen directamente en sus condiciones. La prevención es importante tanto en el contexto de la pandemia como en otras condiciones. Esta realidad resulta en un sistema de salud diferente a futuro y en una condición de salud general con mejores condiciones”.

En adelante, sostiene, hay dos situaciones que no se deben dejar perder una vez que acabe el Covid-19:

  1. Rescataría el hecho de que los usuarios hagan conciencia de su condición de salud, lo que deben hacer por ellos mismos para garantizar su salud. 
  2. Que las entidades piensen más en el usuario, a través del desborde de una cantidad de estrategias y herramientas para poder atender a la población sin la necesidad de acudir a nosotros. 

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